Escribir una novela es emocionante, pero también un desafío. Al principio, es normal cometer errores que pueden afectar la fluidez de la historia o la conexión con el lector. Sin embargo, ser consciente de ellos es el primer paso para mejorar. Aquí te hablo de los fallos más comunes y cómo evitarlos.
La planificación: no dejes todo al azar
Uno de los errores más frecuentes al empezar a escribir es lanzarse sin una planificación previa. La emoción de comenzar a escribir una historia es tan grande que muchos no piensan en los detalles de la trama antes de empezar. El problema es que sin una estructura básica, la historia puede volverse caótica, los personajes pueden perderse y la trama puede derivar en algo que no tenía sentido.
Aunque no es necesario tener todo detallado al principio, contar con un esquema general de la trama y los giros principales ayudará a que tu historia no se pierda en el camino. Tómate un tiempo para pensar en lo que quieres contar, en los momentos clave y en los personajes. Con algo de planificación, te será mucho más fácil mantener el rumbo.
Captura la atención del lector desde el principio
El inicio de una novela es crucial, ya que las primeras páginas son las que atraparán o perderán al lector. Muchos escritores noveles caen en el error de comenzar con descripciones demasiado largas o una introducción que no aporta nada relevante. El riesgo es que el lector, aburrido, abandone la historia antes de llegar al verdadero meollo.
Lo que necesitas es un comienzo intrigante, algo que despierte la curiosidad del lector. Puede ser un conflicto inicial, una situación que plantee preguntas o un personaje que nos deje con ganas de saber más.
Un buen comienzo no tiene por qué ser un evento espectacular, pero debe tener algo que impulse al lector a seguir pasando páginas.
Haz que los personajes hablen de forma realista
Los diálogos son una de las partes más importantes de cualquier novela, ya que muestran la personalidad de los personajes y cómo se relacionan entre sí. Sin embargo, los escritores noveles suelen caer en el error de hacer que sus personajes hablen de forma artificial o forzada. Un buen diálogo debe sonar natural y reflejar la voz única de cada personaje.
Para que los diálogos sean realistas, una buena práctica es leerlos en voz alta. Si algo no suena bien o no fluye, lo notarás al instante. Además, es importante que cada conversación tenga un propósito, ya sea para desarrollar la trama o profundizar en los personajes.
Evita hacer diálogos que solo sirvan para soltar información, ya que esto hace que los personajes pierdan autenticidad.
Evita sobrecargar el texto con adjetivos o adverbios
A menudo, los escritores noveles, en su afán por enriquecer el texto, tienden a abusar de los adjetivos y adverbios. Usar demasiados calificativos puede hacer que la prosa se vuelva pesada y redundante, dificultando la lectura. A veces, menos es más. En lugar de usar varios adjetivos para describir algo, busca verbos más precisos que expresen lo que quieres contar.
Por ejemplo, en vez de escribir «correr rápidamente», podrías optar por un verbo como «galopar», que ya transmite la acción de manera más clara y directa.
Simplificar las descripciones no significa dejar de ser detallado, sino encontrar el equilibrio entre lo necesario y lo superfluo.
Dales profundidad a los personajes
Crear personajes interesantes es uno de los aspectos más difíciles de la escritura, pero es también uno de los más importantes. Muchos escritores noveles caen en el error de crear personajes planos o estereotipados, sin matices. Los personajes deben tener personalidad, deseos, miedos y contradicciones que los hagan parecer reales.
Para desarrollar personajes complejos, piensa en ellos como si fueran personas reales. No hace falta que sean perfectos, pero sí deben tener una motivación clara. ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Qué les mueve? Estas preguntas son esenciales para crear personajes que evolucionen a lo largo de la historia y que el lector pueda sentir cercanos.
Tiempos verbales: la coherencia es clave
Uno de los errores más comunes entre los escritores noveles es alternar de forma inconsistente los tiempos verbales. Cambiar de pasado a presente sin razón puede confundir al lector y romper el ritmo de la narración. Aunque en ocasiones puede ser necesario hacer un cambio de tiempo verbal, es importante que se haga de forma coherente y justificada.
Cuando empieces a escribir, elige un tiempo verbal (generalmente el pasado o el presente) y mantenlo durante todo el relato. Si decides hacer un cambio, asegúrate de que tenga sentido dentro de la historia y que no distraiga al lector de lo que está pasando.
El conflicto: esencial para mantener la tensión
El conflicto es el motor que impulsa cualquier historia. Sin un conflicto, por pequeño que sea, la trama se vuelve plana y aburrida. A veces, los escritores noveles cometen el error de escribir historias en las que no pasa nada realmente importante. La falta de conflicto significa falta de tensión, y sin tensión no hay razón para que el lector se quede enganchado.
El conflicto no tiene que ser algo monumental o épico, pero sí debe existir algo que desafíe a los personajes y les haga evolucionar. Puede ser un dilema interno, una relación conflictiva o incluso una lucha contra un adversario. Lo importante es que haya algo que ponga a prueba a los personajes y los obligue a enfrentarse a sus miedos, deseos o debilidades.
Revisión y edición: la clave para perfeccionar el texto
El primer borrador es solo eso: un borrador. Muchos cometen el error de pensar que lo que escriben en su primer intento es perfecto y listo para ser publicado. La realidad es que la escritura requiere tiempo y revisión. La edición es donde realmente se define la calidad del texto.
Es fundamental tomarse el tiempo necesario para revisar y corregir lo que no funciona. Además, contar con una segunda opinión, ya sea la de un lector beta, un corrector o un editor, puede ayudarte a mejorar aspectos que quizás no habías notado. Un buen escritor no solo escribe, también sabe cómo revisar y mejorar su trabajo.
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El proceso de aprender a escribir
Escribir una novela es un proceso largo y lleno de obstáculos, pero también es un camino de aprendizaje constante. Cometer errores es parte de la experiencia, y lo más importante es aprender de ellos. A medida que vayas escribiendo y revisando, notarás que tus textos van mejorando. La paciencia es esencial en este camino, porque cada borrador te acerca más a la historia que realmente quieres contar.
Recuerda que todos los grandes escritores empezaron siendo noveles. Cometieron errores, pero no se rindieron. Lo que los hizo crecer fue su perseverancia y su disposición para aprender. Así que, no te preocupes si te equivocas en el camino, lo importante es seguir escribiendo y disfrutar del proceso.
Fuentes consultadas
- King, Stephen. On Writing: A Memoir of the Craft. Scribner, 2000.
- Zinsser, William. On Writing Well: The Classic Guide to Writing Nonfiction. HarperCollins, 2006.
- Gaiman, Neil. The View from the Cheap Seats. Headline, 2016.
- Lamott, Anne. Bird by Bird: Some Instructions on Writing and Life. Anchor Books, 1994.
Créditos de las imágenes
- Errores comunes noveles | Awenyr | CC0



