Cada día trajo consigo un nuevo desafío: un enero lleno de dudas, una primavera que me devolvió la esperanza, un verano complicado marcado por una recuperación interminable, una Navidad diferente y un inicio de 2025 que me llevó al límite. Pero, como dijo mi amigo Jack: Vamos por partes.
A punto de abandonar ProtoLuna
A principios de 2024, estuve al borde de tirar la toalla. La incertidumbre económica y el desgaste acumulado hicieron que me planteara dejarlo todo. ProtoLuna, parecía condenado a desaparecer. Durante semanas, sopesé seriamente la posibilidad de dejar de ser autónoma y buscar otra forma de ganarme la vida. La sensación de fracaso pesaba más que cualquier otra cosa, y la motivación se desvanecía.
Nuevas oportunidades
Cuando ya me veía renunciando, la primavera trajo consigo un rayo de esperanza. Nuevas clientas comenzaron a llegar, dándole un respiro a ProtoLuna y devolviéndome la ilusión. Cada encargo no solo era una fuente de ingresos, sino un recordatorio de que mi trabajo tenía valor. Poco a poco, empecé a creer que quizás aún tenía una oportunidad de seguir adelante.
Un verano difícil: recuperación y frustración
La cirugía que cambió todo
Justo cuando parecía que todo volvía a encaminarse, llegó un obstáculo que no esperaba: una operación de cirugía ambulatoria que, en teoría, solo iba a requerir tres días de recuperación. Pero esos tres días se convirtieron en semanas, y esas semanas en meses. La recuperación fue mucho más lenta de lo previsto, dejándome completamente fuera de juego.
Un verano marcado por la incertidumbre
El verano de 2024 fue complicado. Entre los problemas personales que arrastraba y las secuelas de la cirugía, los meses pasaron en una mezcla de frustración y agotamiento. La inactividad forzada solo empeoró mi estado anímico, y cada intento de retomar el ritmo laboral chocaba contra un cuerpo que aún no estaba preparado. ProtoLuna volvió a tambalearse y, por segunda vez en el año, me pregunté si realmente tenía sentido seguir adelante.
Una Navidad diferente
Tras meses de desgaste, diciembre trajo consigo algo inesperadamente bueno: una Navidad en la que, por primera vez, mi familia y yo decidimos hacer las cosas a nuestro ritmo. En lugar de forzarnos a seguir tradiciones que no nos hacían bien, optamos por respetar nuestras necesidades mentales. Fue una celebración tranquila, sin presiones ni compromisos innecesarios, y resultó ser la mejor Navidad que habíamos tenido en años.
Un inicio de 2025 difícil: burnout y segunda baja
Un mes de excesos
El inicio de 2025 no dio tregua. Febrero estuvo cargado de compromisos ineludibles, y la acumulación de estrés se hizo notar. Sin darme cuenta, había vuelto a caer en la misma espiral de exigencia y agotamiento, sin espacio para respirar.
Burnout autista y segunda baja laboral
Después de semanas al límite, llegó el colapso. La ansiedad se convirtió en el centro de todo, y por más que intenté seguir adelante, llegó un punto en el que simplemente no podía más. Así fue como, por segunda vez en menos de un año, tuve que coger una baja laboral.
Redescubriéndome: el renacer de ProtoLuna
Después de meses de incertidumbre y agotamiento, poco a poco he empezado a mejorar. Retomar la escritura y rediseñar mi web se ha convertido en algo casi terapéutico. También he empezado a hacer vídeos y directos en TikTok (puedes encontrarme en @protoluna_), lo que me ha permitido reconectar desde otra perspectiva.
En las últimas semanas, el blog ha vuelto a llenarse de contenido, esta vez con un enfoque más claro en mi trabajo como correctora y lectora profesional. Ahora escribo para dar consejos sobre escritura, el proceso editorial y todo lo que pueda hacer falta a un escritor novel y para mostrar con transparencia lo que hago, tanto a quienes puedan necesitar mis servicios como a quienes simplemente sientan curiosidad por el proceso.
Un año de crisis y transformación
Ahora, al echar la vista atrás, veo con claridad que este ha sido un año de crisis y transformación. Desde el agotamiento total hasta los pequeños momentos que me devolvieron la ilusión, cada etapa ha dejado una huella en mí. No tengo respuestas definitivas ni grandes lecciones, solo la certeza de que, a pesar de todo, sigo aquí.
Este no ha sido un año fácil, pero ha sido un año de cambio. Cada obstáculo me ha obligado a reajustar mis expectativas, a adaptarme y, sobre todo, a seguir adelante a mi manera. ProtoLuna sigue en pie, yo sigo en pie, y aunque el futuro sigue siendo incierto y la recuperación todavía está en proceso, por primera vez en mucho tiempo siento que puedo afrontarlo.
Gracias por estar aquí, por leerme y por acompañarme en esta etapa. Nos vemos en la próxima entrada.




