Cuando escribimos una historia, queremos que las escenas impacten al lector, sentir las acciones vivas y directas. Uno de los recursos más efectivos para lograrlo es el uso de los verbos perfectivos en tiempos simples en lugar de compuestos. Elegir bien el tiempo verbal puede marcar la diferencia entre una narración ágil y una que se perciba más distante o enredada.
¿Qué son los verbos perfectivos?
Los verbos perfectivos son aquellos que indican acciones terminadas y completas, mientras que los tiempos compuestos (“había abierto”, “había llegado”, “había corrido”) aportan una sensación de anterioridad, a menudo enlazada con otra acción. Suelen usarse en tiempos simples del pasado, como el pretérito perfecto simple (“abrió”, “llegó”, “corrió”)
Observemos la diferencia:
✅ Corrió hacia el tren y las puertas se cerraron.
❌ Había corrido hacia el tren y las puertas se habían cerrado.
Los verbos perfectivos fortalecen tu escritura
Hacen que la acción sea más directa
Los tiempos simples evitan intermediarios innecesarios en la narración, lo que facilita la inmersión del lector.
Generan un ritmo más ágil
En escenas de acción o tensión, el uso del pretérito perfecto simple mantiene el pulso narrativo sin interrupciones.
Aumentan la fuerza de la imagen mental
Una acción relatada con verbos perfectivos se siente más visual, como si estuviera ocurriendo en ese mismo instante.
Evitan el distanciamiento
Los tiempos compuestos pueden alejar al lector de la acción, haciéndola sentir más reflexiva en lugar de inmediata.
¿Cuándo usar tiempos compuestos?
Esto no significa que debas eliminar por completo los tiempos compuestos. Son útiles cuando necesitas establecer antecedentes o dar un tono más pausado y reflexivo. Por ejemplo:
✅ Había recorrido medio camino cuando escuchó el disparo.
En este caso, el «había recorrido» indica una acción previa que ayuda a situar la historia. Pero si la prioridad es la inmediatez, conviene recurrir al pretérito simple:
✅ Recorrió medio camino. Entonces escuchó el disparo.
Aplicaciones prácticas para escritores
Revisa tu manuscrito: Si sientes que una escena pierde fuerza, revisa si puedes sustituir tiempos compuestos por simples.
Usa los tiempos compuestos solo cuando sea necesario: Si no estás estableciendo una relación de anterioridad, probablemente no los necesites.
Crea impacto con la sencillez: A menudo, las frases más poderosas son las más simples y directas.
El uso de verbos perfectivos en tiempos simples es una técnica sencilla pero efectiva para dar más fuerza a tu escritura. Reducir el uso de tiempos compuestos hará que tu narración sea más ágil, directa y visualmente poderosa.
Fuentes utilizadas en esta entrada:
70 trucos para sacarle brillo a tu novela de Gabriella Campbell (Gabriella Literaria)




