Beneficios de jugar al rol de mesa

Jugar a rol de mesa puede aportarnos multiples beneficios a nuestra vida y mejorar algunas de nuestras capacidades. Si le damos la oportunidad...
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Tiempo de lectura: 5-10 min

En el anterior post sobre rol exponía el porqué de la inclusión del rol de mesa en un blog literario, dejando entrever algunas de sus virtudes. Es por ello que, antes de sumergirnos en este fantástico mundillo, vamos a profundizar en todas esas cosas que nos puede aportar en nuestra vida, o en la de nuestros hijos, el jugar al rol de manera asidua.

Imagen destacada de ¿Por qué rol en un blog de literatura?
¿Por qué rol en un blog de literatura?

No te pierdas el post anterior donde analizábamos los motivos por los que incluimos el rol de mesa en este blog literario.

Antes de entrar en materia, sí me gustaría destacar que aún hoy en día hay un cierto rechazo social a jugar al rol por parte de esa gente que no sabe muy bien de qué va, ni que se hace al jugar, pero que de todo tiene una opinión. El ser humano siente rechazo a lo que no comprende de manera instintiva, y el rol de mesa no ha sido una excepción, siendo históricamente tachado de algo satánico, diabólico y corruptor de las mentes de los menores que lo jugaban. Pero… ¿de dónde surge esa concepción?

La leyenda negra

Esto no fue exclusivo del rol, y es que, la música, con el Hard Rock y sus derivados a la cabeza, o la emergente industria del videojuego, con Mortal Kombat en el centro del huracán, sufrieron la misma persecución. Ambos casos culminaban en sendos juicios públicos para intentar prohibir todo esto. Así nacieron los aún vigentes sistemas de calificación por edades para que los padres no tuvieran que molestarse lo más mínimo en saber, como decía, qué hacían sus hijos.

Si tenéis la oportunidad, os recomiendo encarecidamente ver estos juicios porque no tienen desperdicio. Podéis encontrar parte del referido al heavy metal en la película-documental “Metal: A Headbanger’s Journey” y parte del referido a los videojuegos en el capítulo 5 de la serie-documental de Netflix “High Score: El mundo de los videojuegos”.

Aunque el rol no llegó a juicio, hay que decir que tampoco se lo ponía difícil a estos “opositores”. Grupitos de “raritos” jugando en penumbra haciendo de hechiceros, magos y brujas lanzando conjuros e invocando criaturas infernales y demonios alertaría a cualquiera que no supiese de qué va la cosa.

Cada vez que una muerte salpicaba los titulares y un juego de rol estaba entre las aficiones de alguno de los implicados, este se llevaba la culpa, cosa que, por desgracia, aún sigue pasando tanto con el rol como con los videojuegos.

Por suerte, eso no paró la expansión de los juegos de rol, que sigue creciendo día a día. Además, hay un buen puñado de gente famosa que, no sólo ha admitido jugar al rol, sino que lo promueven públicamente (Vin Diesel, Joe Manganiello, Kevin Smith…).

Breves conceptos básicos

Para aquellos que aún no sepan qué es un juego de rol, este consiste en una serie de partidas enlazadas (cuyo conjunto suele denominarse campaña). Cada uno de los jugadores toma el papel de un personaje que va a tener que interpretar y decidir cómo actúa respecto a unas normas o directrices según el juego base.

Los hilos de la historia, así como la interpretación y las acciones de todo personaje no jugador (enemigos, vendedores, aldeanos…) son manejados por el Director de Juego (también denominado Dungeon Master o simplemente Master). Este también sirve de guía orientando la historia y juez en caso de conflicto con alguna regla o acción a realizar.

Estamos, por tanto, ante un juego asimétrico (término que Nintendo intentó vendernos con WiiU) master-jugadores y, sobre todo, colaborativo. Todos los jugadores tendrán una serie de habilidades diferenciadas que tendrán que usar en conjunto para resolver los rompecabezas o derrotar a sus enemigos.

Beneficios y aprendizajes

Vamos a socializar

Este primer beneficio es quizá el más evidente y no por ello menos importante. El rol nos obliga a socializar ya que no se puede jugar sólo, siendo esta una de las diferencias más notables con los videojuegos RPG clásicos. Además, vamos a socializar cara a cara con un grupo estable de personas con quien vamos a mantener una relación estrecha cooperando, hablando, debatiendo… Vamos a reír y a disfrutar rodeados de gente haciendo lo mismo que nosotros.

Este ambiente cercano en un interés común ha sido el salvavidas de muchas personas introvertidas o con dificultades para socializar. Han encontrado en el rol de mesa un grupo en el que se sienten cómodas e integradas, lo que muchas veces termina trasladándose a la vida diaria.

Por supuesto, en los tiempos de pandemia que vivimos, esto es todo un poco más complejo, pero hay grupos que han mantenido las partidas a través de medios digitales como discord o algunos programas específicos para jugar a distancia y que incluyen mapeados o dados virtuales entre sus opciones.

Vamos a trabajar en equipo

Como comentaba, esto es un juego colaborativo donde cada personaje va a disponer o tener potenciadas ciertas habilidades: detectar y desactivar trampas, seguir rastros, disfrazarse, esconderse… Y esto también se traslada al campo de batalla, y es que, aunque se tenga cierta libertad a la hora de configurar nuestro personaje y total libertad sobre cómo utilizarlo. No va a cumplir las mismas funciones un guerrero acorazado con escudo que un poderoso hechicero o un hábil pícaro-ladrón.

Esto implica que para maximizar las posibilidades del grupo frente a los retos que se presenten, los jugadores han de colaborar con una estrategia conjunta y teniendo que pensar siempre en que acciones van a realizar los demás.

En un combate clásico, sería muy factible que, ante un enemigo, el guerrero lo confrontase abiertamente mientras el menos resistente hechizo prepara su conjuro desde segunda fila al tiempo que el pícaro flanquea al enemigo para atacarle por la espalda.

Esto no quiere decir, por otro lado, que en un momento dado de una partida uno de los jugadores traicione al resto. Y es que, aunque no sea lo más usual, los jugadores no tienen por qué ser buenos ni buscar el bien del prójimo. Puede ser realmente divertido jugar personajes de dudosa moral movidos por sus propios intereses, saliéndose de clásico papel de héroe aventurero.

Vamos a resolver problemas

Una de las cosas que más se desarrolla en los juegos de rol es la resolución de problemas y conflictos. Nos vamos a enfrentar continuamente a retos, enemigos y rompecabezas que van a exigir que pensemos y analicemos como afrontarlos y como resolverlos de la mejor manera posible. Porque salvo casos concretos, no hay una sola manera de hacer las cosas. De esta manera, cada acción va a tener una serie de consecuencias que como jugadores tendremos que afrontar y de la que vamos a aprender para siguientes ocasiones.

Ante la perspectiva de entrar en unas cavernas repletas de trasgos tenemos varias opciones: podemos gritar para que salgan y enfrentarnos en una épica y peligrosa batalla a campo abierto rodeados de enemigos; Podemos intentar entrar y pasar sin ser vistos mediante el sigilo y la ocultación; Podemos buscar combatir en una zona interior estrecha y fácil de control, preparando trampas de antemano… Cada decisión tendrá unas consecuencias diferentes y eso tendremos que analizarlo, valorarlo y actuar en consecuencia.

Vamos a aprender táctica y estrategia

Un poco relacionado con la anterior, y sobre el ejemplo expuesto, la táctica y la estrategia, unidas al conocimiento del juego, son fundamentales. Se van a desarrollar cuanto más juguemos y mejores resultados obtendremos en el juego cuanto mejor las apliquemos.

Táctica y estrategia son dos conceptos parecidos y a menudo se usan como sinónimos, a mi ver erróneamente. Se denomina estrategia a la serie de decisiones teóricas tomada previas a un combate (escoger terreno, hora, tipos de formación, movimientos previstos…). En cambio, la táctica es la toma de decisiones en caliente sobre el campo de batalla adaptando tu estrategia previa a los movimientos del enemigo. Se puede ser un gran estratega y un pésimo táctico y viceversa.

Vamos a crear, imaginar y fantasear

Nuestra creatividad y nuestra imaginación se van a poner a trabajar apoyados en un mundo fantástico. Vamos a tener que imaginar y crear a nuestro personaje, darle una personalidad, un pasado. Vamos a imaginar todo lo que se va narrando y todo lo que ocurre sobre la mesa.

Es una de las partes que mas divertidas del juego y si el Master hace un buen trabajo las horas se pasan volando, os lo aseguro.

Vamos a realizar cálculos al vuelo

Tanto matemáticos como espaciales. La mayor parte de los juegos se apoyan en tiradas de dados a los que aplicar bonificadores y penalizadores. Luego se enfrenta a una tirada del adversario o un valor de dificultad, o simplemente adicionarlo a un valor anterior, como en el caso de los puntos de golpe.

A nivel espacial, cuando nos ponemos sobre el tablero (hay algunos juegos que no lo usan, porque se puede suplir con narrativa) vamos a tener una capacidad de movimiento expresada en casillas, nuestras armas tendrán un alcance y nuestros conjuntos tendrán efecto sobre áreas concretas: círculos, conos, líneas… Y según como ajustemos esos espacios podremos maximizar sus efectos.

Vamos a salir de nuestra zona de confort

Una de las cosas que es habitual hacer, es crear un personaje diametralmente opuesto a nosotros, obligándonos a interpretar en un terreno al que no estaremos acostumbrados, algo estupendo para avanzar a nivel interno. No es fácil, pero si muy gratificante.

Y vamos terminando, porque la verdad es que este post se me ha quedado bastante extenso. Seguro que me dejo algo, pero la idea era dar unas pinceladas de las muchísimas cosas buenas que nos puede aportar el rol en nuestra vida.

Créditos de las imágenes
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