Don’t Panic!

La Guía del autoestopista galáctico es ese cachondo mental, que nos dice que nos relajemos y disfrutemos del viaje. Es como el primo que aparece en la fiesta para sacarnos los colores y decirnos de forma cómica que puedes llegar a ser una novela famosa con un mensaje tranquilizador sobre nuestro destino.
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El paquete en el suelo

Hace unos días recibí el paquete que estaba esperando desde…, bueno realmente desde hace año y medio.

Me encontraba en mi escritorio bajo una intensa luz. El sobre había llegado esa misma mañana mientras yo estaba ausente. Un familiar lo recogió a mi nombre y lo vi tirado en el suelo. No me habían avisado pero sabía que era el libro de prueba de Club de lectura, una obra que empecé a escribir en 2019.

Cuando lo abrí, mis temores se hicieron realidad: la imagen de la portada estaba mal encuadrada. Tuve la sensación de que aquello era un sueño, una de esas pesadillas que te persiguen ante hechos que se van enquistando en tu mente y que por algún motivo son como una secuela que aparece en el subconsciente una y otra vez; algo similar a la dichosa pesadilla de estar estudiando la carrera universitaria sabiendo que ya tienes el título, o esa de llegar tarde al trabajo porque en tu camino se interponen múltiples y variados factores de lo más absurdos que impiden que nunca llegues a la oficina.

Tenía la misma sensación, aunque era la primera vez que me encontraba ante esas circunstancias por lo que no se podía tratar de un sueño recurrente como los otros.

La mujer de la mopa

Yo estaba frente a mi novela, con el ejemplar mal maquetado. Frustrado, meditando cómo solucionar un escollo más en la publicación. Me parecía increíble que después de tanto trabajo me estuviera ocurriendo aquello. Justo en ese momento de ira y desesperación apareció una mujer con una mopa limpiando el suelo, muy cerca de mí escritorio.

Todo iba mal y no sabía cómo solucionar el problema pero estaba seguro de hallarme dentro de un sueño. No tenía sentido que esa mujer estuviera allí con una escoba cuando nadie limpia mi casa.

Ella dijo: —No tardaré nada.

La miré con incredulidad. ¿Quién coño ha llamado a esa señora? En mi casa no hay asistenta. Yo paso el aspirador.

Respondí educadamente: —No se preocupe. Ya lo haré yo.

—No, me preocupo. —Y siguió con su tarea.

Don´t Panic!

Necesitaba estar solo y aquella mujer tarareaba mientras pasaba la mopa. En breve saldría de aquella pesadilla, ella desaparecería y mi nueva novela estaría perfecta para publicar. Pero ¿por qué había tanta luz? En mis sueños no suele haber mucha luz, son más oscuros, sin color y aquella mopa era roja.

Traté de relajarme. Sin duda había pasado muchos meses esperando, creyendo que mi novela saldría antes del verano y ahora estábamos a mediados de octubre, y todo estaba en el aire. Sentí una inmensa angustia.

Volví a mirarla y grité: —¡Márchese, no ve que tengo un problema! ¡Fuera de aquí!

Me devolvió la mirada mostrándome algo de indignación, como diciendo que estaba loco y ella solo hacía su trabajo.

Di un golpe en la mesa, varios bolígrafos cayeron al suelo y la pantalla del ordenador se tambaleó. Esperaba al fin despertar, pero no, aquello no era un sueño. Era realidad.

Y entonces me dije:

Don’t Panic!

Guía del autoestopista galáctico

Ahora era realmente consciente de que no estaba soñando.

A un lado, en la mesa vi esas palabras impresas en un libro: “Don´t Panic”, dentro del casco de un astronauta, se trataba de la novela que acababa de leer, una recomendación que me hizo días antes Awenyr: Guía del autoestopista galáctico.

Todo mi trabajo pendía de un hilo; meses y meses de espera podían venirse otra vez abajo. 

Recuperé el aliento y recordé a Arthur Dent, uno de los protagonistas de la Guía del autoestopista galáctico, un tipo preocupado por la demolición de su casa cuando su planeta iba a desaparecer en cuestión de minutos.

Tal vez nada sea como esperamos o nuestro futuro dependa de una serie de circunstancias que no podemos controlar, somos un minúsculo elemento de un planeta dentro de un conjunto de galaxias con miles de estrellas, es decir, no somos nada, y sin embargo no podemos evitar sentirnos importantes.

Guía del autoestopista galáctico

En la Guía del autoestopista galáctico aprendes esto con claridad: somos tan pequeños que no hay de qué preocuparse. Debemos relajarnos y vivir nuestro camino lo mejor posible evitando caer en nuestras propias desgracias.

Esta novela nos lleva por el ancho mar galáctico de lo incongruente para hacernos entender que todo es posible. Es un compendio paranoico de reconocimiento de nuestras propias incapacidades y capacidades con el fin último de averiguar la respuesta a la Pregunta Última de la Vida, del Universo y de todo lo demás.

Y para ello se crea el ordenador más potente que ha existido nunca, que no revelaré aquí porque solo somos extraños elementos simiescos que nada entenderemos. Si lo quieres saber deberás leer la novela.

La sátira de la ciencia ficción

Siempre hemos relacionado la ciencia ficción con ese tipo duro y serio que nos cuenta cosas interesantes de nuestro futuro y al que debemos respetar porque solo mirarle a los ojos da miedo.

La Guía del autoestopista galáctico es, sin embargo, ese cachondo mental, que nos dice que nos relajemos y disfrutemos del viaje. Es también de la familia, me refiero a que es pariente cercano del tipo duro que representa la ciencia ficción, es como el primo que aparece en la fiesta para sacarnos los colores y decirnos de forma cómica que puedes llegar a ser una novela famosa con un mensaje tranquilizador sobre nuestro destino.

Hay muchas novelas geniales que permanecen ocultas en el ancho universo de las obras culturales sin que nadie las tenga en cuenta hasta muchos años después.

Lo curioso del caso de Guía del autoestopista galáctico fue que, habiéndose consagrado como una novela de gran éxito, (número uno en ventas en 1979, Premio Golden Pan al vender un millón de ejemplares, 1984), no fue llevada a la gran pantalla hasta 25 años después.

El asunto más importante

Queridos lectores, estoy frente a mi novela, aquella que esperaba publicar: Club de lectura. (Y que, ahora puedo decir al fin, ya está publicada en Amazon).

Creo que he solucionado la maquetación de la cubierta. La señora de la mopa ha desaparecido, tampoco tengo las respuestas para la Pregunta Última de la Vida, del Universo y de todo lo demás, pero les aconsejo que disfruten de la vida y lean la Guía del autoestopista galáctico.

Y recuerden: Don´t Panic.

Guía del autoestopista galáctico

Escritor de ciencia ficción con terroríficos acercamientos a la fantasía. Lector en constante búsqueda. Outsider de la realidad explorando mundos paralelos.

Créditos de las imágenes

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1 comentario en «Don’t Panic!»

  1. Qué curiosas son las perspectivas y qué fácil olvidar que la historia de la humanidad es una breve nota al margen de la gran historia del planeta .
    Buen trabajo. 😃

    Responder

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