El Origen de Mesthair

Mesthair es un lugar donde la fantasía y lo increíble están a la orden del día pero ¿sabes cómo surgió?
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Bienvenidos a Mesthair, el portal de la fantasía

Que esta sección hablará sobre la fantasía ha quedado claro, ¿no? Lo que seguro no conocéis –todavía– es Mesthair. Permitidme que os presente vuestro nuevo lugar favorito en el mundo:

¿Cómo os quedáis? Estáis flipando, ¿verdad? Esto es solo un anticipo de lo que este lugar alberga en su interior: criaturas mágicas y una historia maravillosa. Pero, claro, eso en un vídeo no puede mostrarse –las criaturas suelen ser timidillas ¿Qué le vamos a hacer?

Mesthair es un sitio lleno de fantasía. Está hecho por y para ella y en este post os contaré un poquito más sobre él.

El origen de Mesthair

Hace muchos años, no sabría precisar con exactitud cuántos, hubo una gran discusión entre los dioses. Uno de ellos –no nos interesa lo más mínimo cuál, ya que ellos no pintan demasiado en esta historia–, dio un golpe sobre la mesa que tenía enfrente y provocó un temblor sobre el planeta que habitaban. Una de las consecuencias de este “terremoto” fueron las grietas que surgieron sobre la corteza.

Pues bien, en una de estas grietas aparecieron unas criaturas que habían permanecido dormidas durante toda la eternidad. Su aspecto era peculiar. Los describiría como unos cervatillos con caparazón rocoso. Sus colores variaban en función de las emociones: rojo para la ira, verde para el placer, amarillo para el cansancio… Estas pequeñas criaturas se llamaban zarvas.

Los zarvas se ubicaron en uno de los huecos que la grieta había dejado. Allí disponían de comida y el agua la encontraban muy cerca de allí, en una cascada que se había formado tras el golpe del dios furioso.

Sus criaturas

Un día, un zarva caminaba por la tierra escabrosa y se cruzó con otra criatura. Su aspecto era un tanto peculiar, pues parecían champiñones con forma humana –salvo por el pequeño detalle del tamaño desproporcionado de su cabeza. El zarva lo observó con atención. La seta alargó la mano para acariciarlo y le tocó la frente al cervatillo. Este gesto le trasmitió tanta calma que el zarva se volvió transparente. Aquello fue una señal de que debían convivir juntos.

Desde entonces, ambas criaturas vivieron en paz. Pronto desarrollaron un lenguaje que les permitió comunicarse, el laith. Gracias a él podían conversar sobre la época en la que permanecieron dormidos y contarse historias a la hora de dormir.

Se acabó lo que se daba

Pasaba el tiempo y pronto se unieron más criaturas. Todas ellas habían ocupado algún lugar en la grieta. Algunas eran acuáticas, otras terrestres, otras voladoras… las había que, incluso, surgían del fuego. Cuando el terreno fue insuficiente para albergarlos a todos juntos, tomaron la decisión que les cambiaría la vida: escalarían por la grieta y buscarían un lugar más amplio sobre la superficie.

Incursión

Así pues, un representante de cada una de las especies se ofreció voluntario para aventurarse en la expedición, creando así un grupo de lo más variopinto (imaginaos la estampa: seres de diferentes tamaños, formas y colores). No se equiparon, así que dejad de imaginarlos con mochilas y demás porque el viaje no duraría nada: las criaturas voladoras llevaron a cuestas a algún colega y enseguida alcanzaron la cima. Todos dejaron claro que volverían a casa a la hora de cenar.

O no.

Revelación

Porque lo que vieron al llegar a la superficie les demostró que habían estado perdiendo el tiempo malviviendo en una grieta. Una enorme explanada llena de bosques con árboles, ríos, lagos y demás terreno habitable se abrió ante ellos. En el cielo, un enorme sol que daba calor y luz –esto no gustó demasiado a las criaturas nocturnas, pero como también había cuevas, todos contentos. Viendo el vídeo os hacéis una idea de cómo era, ¿no?

Cuando decidieron que cambiarían su hábitat en la grieta por aquel paraíso, se dice que el primer comentario que se escuchó en laith fue el siguiente:

Otra mudanza no, por favor

Pero así fue

Los habitantes resurgieron en menos de lo que canta un gallo –o la criatura que cantase en aquel lugar– y poblaron los campos.

“¡Que bonito todo!” pensaréis. Pues este no es el final, por supuesto. ¿Cómo iba yo a conocer Mesthair si solo estaba habitada por criaturas extrañas? ¿Acaso pensáis que soy un bicho? Agarraos, que vienen curvas.

Los humanos

Cuando todo era bonito y bucólico en aquel lugar, cuando las criaturas ya tenían toda su vida organizada, surgió un nuevo ser.

Apareció un día cualquiera, como si nada. Tenía un andar ágil, gracioso, como si bailara con el viento. Cuando se acercó al poblado, las criaturas la vieron mejor: era una humana, pero una humana un tanto peculiar. Su pelo era morado y lo llevaba muy corto. Esto no es que sea peculiar, pero es que la muchacha tenía una enorme cola que surgía del final de su espalda. Esto ya es raro, ¿a que sí? Pues la cola no era de pelo, no, estaba formada por hojas de colores: marrón, amarillo y naranja. Como el otoño.

La joven pidió refugio para ella y su familia. Según contó, la grieta en la que vivían se había quedado sin recursos y buscaban un nuevo lugar para instalarse. Las criaturas, claro está, no se fiaban. Lo mismo los humanos los cazaban y se los zampaban a todos.

No os preocupéis –comentó–, somos seres nacidos de las de plantas y nos alimentamos con la luz de las estrellas.

La joven llamó a su familia y pronto aparecieron más humanos como ella. Las criaturas descubrieron que las mujeres poseían la cola de hojas mientras que los hombres lucían una cresta formada por hierba que recorría la parte alta de la cabeza, pasando por la nuca y cubriendo por completo la médula espinal. La muchacha, a la que llamaron Toana (“otoño” en laith) les explicó que tanto la cola como la cresta era su fuente de vida. Por ella respiraban y se alimentaban.

Familia

Aquí podría enrollarme mucho más contándoos vida y milagros de la vida de los habitantes de Mesthair (si queréis que lo haga, solo tenéis que pedirlo), pero para resumir os diré que Toana era mi tataratatara… abuela.
¿No os lo creéis? A quien me diga que miento le niego la entrada en Mesthair, hale. ¡Que mala es la envidia, por favor!

Criatura de Mesthair

Origen

Por cierto, todavía no os he contado el origen del nombre. Ya veréis, la historia es espeluznante y trepidante a partes iguales.

Cuando Toana llegó al poblado no sabía hablar laith (lógico, era un lenguaje que se habían inventado las criaturas). Así que intentó comunicarse por señas. Hacía amplios aspavientos con las manos para hacerse entender.

– ¿Me estáis entendiendo? –preguntó en un tono muy alto, como si las criaturas fueran sordas.
– ¿Mes tais? –preguntó un zarva.
– ¿Eh?
– Mestais.
– Creo que no te sigo.
– Mesthair. ¡Bienvenidos a Mesthair!

Imaginad la alegría de todos los habitantes del poblado que hablaban laith al descubrir que su asentamiento ya tenía nombre. Montaron tal fiesta que asustó a Toana y su familia, pero al final se unieron a ella y también lo celebraron –no sabían muy bien el qué, pero a la hora de liarla parda, todos nos apuntamos.

Soy un solete

Volvamos al tema de mi parentesco con la muchacha de cola de hojas. El caso es que el acceso a este maravilloso lugar ha ido pasando de generación en generación hasta llegar a mí. Y yo, que soy todo generosidad, he decidido compartirlo con vosotros. Es por eso que aquí podréis disfrutar de total libertad para hablar de la fantasía, de crear vuestra parcelita en Mesthair y formar parte de la gran variedad de criaturas que aquí habitan. ¿Os apetece adentraros? Cruzad el portal y sed bienvenidos.

Filóloga y escritora. El 99% de su tiempo lo pasa en Mesthair (es decir, en Los Mundos de Yupi), lugar en el que se inspira para sus novelas. Odia las faltas de ortografía y ama el chocolate por encima de todas las cosas.

Créditos de las imágenes

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4 comentarios en «El Origen de Mesthair»

  1. ¡Me encanta Mesthair!
    Me voy a tener que inventar un sitio así para mí…
    Gracias por hacerme partícipe de ese mundo.
    ¡Un beso!
    P.D.- Yo también odio las faltas de ortografía 😉

    Responder
    • ¡Muerte a las faltas de ortografía! Jajajaja
      Gracias por pasarte, guapi. Ya tienes un rinconcito en Mesthair para ti. ¡Un besiño grande! 😊😊😊

      Responder

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